La búsqueda de una bailarina perdida en el desorden tras la guerra del Kosovo (1999) cuando la OTAN decidió bombardear a las tropas serbias de Slobodan Milosevic que había emprendido una verdadera limpieza étnica en la provincia, persiguiendo, desplazando y asesinando a miembros de la mayoría étnica y lingüística, de origen albanés. En dicha búsqueda el ingeniero chileno Ángel Pedreros es ayudado por un grupo de mujeres —amigas de la bailarina desaparecida— mientras tiene que cumplir funciones como experto en temas ambientales. Eso le permite hacerse de un panorama de la destrucción física del territorio y del sufrimiento que la guerra de los Balcanes significó para la gente común, durante la pulverización de la antigua Yugoslavia y la reaparición de los, siempre contemporáneos, conflictos y broncas provocados por las diferencias religiosas, lingüísticas, raciales y culturales.

MAURO YBERRA Autor bicéfalo, ha descrito así su alborada literaria: «Tras sucesivos descontroles mentales, provocados por caminatas bajo el sol, libaciones excesivas, sobredosis de lecturas o ingestas ilimitadas de carroña, un día decidimos escribir una novela policial que nos permitiera ajustar cuentas con un par de amigos condenados a su duro exilio... en París. Así nació La que murió en Papudo (1993), donde hicieron su aparición los hermanos Juan y Jorge Menie, que durante unas vacaciones veraniegas en Papudo investigan el crimen de una bella francesa en medio de los avatares políticos de los 60». Una década después, en la efervescencia política de los 70, los hermanos Menie y su alter ego el narrador Ángel Pedreros se ocupan del crimen de un promiscuo seductor de extrema derecha, en el por entonces discreto balneario de Cachagua: ¡Mataron al Don Juan de Cachagua! (1999), a la cual siguió Ahumada Blues. El caso de Cynthia Muraña (2002), un cálido homenaje al Santiago de 1968, con sus trolebuses, prostíbulos, grupos esotéricos y adelantados de la psicodelia.